PASO

 

Por mediación de Francisco Tolsada Picazo, en 1943, Ramón González Díaz encargó al escultor catalán Claudio Rius Garrich, un nuevo misterio, que sería el sexto en su historia, por un importe de 45.000 pts. Fue bendecido en la iglesia de la Merced por el octavo Obispo-Prior Emeterio Echeverría y Barrena el miércoles 5 de abril de 1944, desfilando por las calles de Ciudad Real en la Semana Santa de ese año por primera vez. Este grupo escultórico lleva en su parte delantera los cuatro tetramorfos alegóricos de los Evangelistas, que están tallados en madera y policromados en plata. Sobre ellos va un almohadón de terciopelo negro con borlones de oro en el cual va depositada la corona imperial que originalmente sujetaban las manos del arcángel. Después, el catafalco lo compone una complejísima escultura de madera dividida en dos partes horizontalmente hablando. La primera de ellas, y siempre de abajo a arriba, la forma una greca que circunda el catafalco sobre la que aparecen catorce hornacinas cuadradas en las que se insertan las correspondientes estaciones del Vía Crucis. Cada una de estas hornacinas está separada por dos columnas corintias. En las cuatro esquinas, achaflanadas, aparecen otras tantas hornacinas rectangulares rematadas en la parte superior por una gran concha invertida. En su interior aparecen las tallas de los cuatro Evangelistas; bajo la de San Marcos aparece la firma del escultor y la fecha de realización de la obra. Esta zona del catafalco está rematada en su parte superior por otra cenefa longitudinal que lo circunda en óleo rojo, rematada por una marquesina policromada sobre la cual, en las esquinas descansan los cuatro ángeles menores.

En la segunda parte del catafalco, la superior, encontramos una superficie convexa con talla escamosa en cuyo centro, y de forma longitudinal, aparecen dos molduras que circundan el catafalco, interrumpidas únicamente por doce hornacinas de forma circular, a su vez enmarcada en moldura con cuatro estrellas, en cuyo interior figuran los bustos en altorrelieve de los doce Apóstoles. Las dos molduras anteriormente descritas están unidas entre sí por una gran cenefa longitudinal que circunda el paso. Esta segunda parte está rematada en la parte superior por otra marquesina.

Todo este catafalco descrito, excepto el Vía Crucis, los Evangelistas y los Apóstoles, están policromados en pan de oro. Los cuatro ángeles menores son alados y con vestidura policromada, y originalmente sujetaban con sus manos la sábana del Señor. Las piernas, brazos, rostro y cabeza están policromadas al óleo tienen una altura de 80 cm. y están en actitud implorante y dolorosa.

Sobre la parte posterior del catafalco, y en una gran nube estofada al óleo sobre pan de oro, que le sirve de peana, descansa un arcángel monumental, todo él de talla de madera. Viste una gran túnica de pan de oro, cuyo fajín y mangas están estofadas al óleo sobre pan de oro. Sus alas desplegadas de gran tamaño están estofadas al óleo en colores azul celeste, verde y rojo sobre pan de oro. Las manos, pies, cara y cabeza están policromadas. Destaca tanto la expresión del rostro como la finura y delicadeza de sus manos.

Por fin, sobre el catafalco, aparece el Santo Sudario, todo él estofado en óleo blanco sobre pan de oro, mostrando una magnífica calidad en sus pliegues y arrugas. Sobre este sudario descansa a imagen del Señor, que tiene una longitud de 1,84 m. y está en posición absolutamente relajada. Resalta la belleza de líneas del rostro, la magnífica proporción, la exactitud de hematomas y heridas de cadáver, etc. Pese a lo que pudiera parecer, los ojos no están completamente cerrados, sino ligeramente entreabiertos, dando al conjunto una indescriptible sensación de muerte que daba su Serena Majestad a la Resurrección.

Este majestuoso misterio fue portado a hombros hasta 1962, año en que se le pusieron ruedas. En 1981 fue de nuevo portado a un hombro por fuera por 48 hermanos costaleros que visten túnica de la hermandad.

 

 

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